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EL VIAJE DE LA IMAGINACIÓN Julio 2011. En BH Emotion 700

Jorge Gonzalez Ledo


Todos los viajes son diferentes. Este es un viaje en bicicleta y alguna persona al leer esto se preguntará ¿pero eso existe?. Pasear en bici, ir a la compra, hacer recados, practicar ejercicio, pero ¿viajar en bicicleta?.


Se supone que viajar es una actividad placentera, una ruptura con la rutina y una recarga de energía. Ver, descansar, comer sin prisas, tomar el sol, bañarse en la playa, etc. Es posible que en el viaje te alquiles un coche, una moto o incluso una bicicleta, pero ésta solo para pasear por zonas llanas.

Lo que vas a leer ahora es justo lo que acabo de describir. Muchas son las personas que hacen rutas, que se dedican a experimentar aventuras, que se proponen desafíos, casi siempre con un alto contenido de agonía, de superación de límites y de prueba de esfuerzo. Nosotros no esperamos batir ningún récord particular, no deseamos superar ninguna marca, ni emular a nadie, simplemente queremos disfrutar, experimentar y hacer nuestro viaje.

La inspiración:

Un libro: El Zahir con párrafos como el que sigue:
“Un día pretendo escribir una guía de viajes sólo con mapas, direcciones de hotel y el resto de las páginas en blanco: así la gente tendrá que hacer su ruta única, descubrir por sí misma los restaurantes, los monumentos y las cosas magníficas que cada ciudad tiene, pero que jamás se comentan porque «la historia que nos han contado» no las incluyó en el apartado de «visitas obligadas»”.
“Según la tradición de las estepas, llamada «tengri», para vivir en plenitud era preciso estar en constante movimiento, y sólo así cada día era diferente del anterior. Cuando pasaban por las ciudades, los nómadas pensaban: «Pobres, las personas que viven aquí; para ellas todo es igual.» Posiblemente las personas de la ciudad veían a los nómadas y pensaban: «Pobres, no tienen un lugar para vivir.» Los nómadas no tenían pasado, sólo presente, y por eso siempre eran felices “.

Un personaje: Satish Kumar y alguna de sus ideas:
“Ser peregrino significa recorrer una senda de aventuras, salir de nuestras viejas y confortables zonas de certidumbres ya aprender a sentirnos a gusto con la incertidumbre, con las sorpresas, con lo impredecible. Debemos liberarnos de nuestros prejuicios y de nuestras presuposiciones, y avanzar a pasos largos hacia lo desconocido. Temer a lo desconocido es algo natural de la condición humana. Pero el santo grial no es un destino turístico. No existen guías, no hay mapas de carreteras, no puedes reservar tu alojamiento por anticipado”.
“Pero cuando vienes como peregrino, te interesa el lugar, porque sientes que el lugar es sagrado, bello, que tiene su propia integridad, su propio genio”.

La lectura del libro mencionado, largamente recomendado por mi compañera. El encuentro con una entrevista a Satish Kumar, en el que explica qué significa para él ser peregrino, y finalmente la experiencia de probar una bicicleta eléctrica, fueron los impulsos necesarios para iniciar una aventura cargada de incertidumbre, de sorpresas y de ilusión
Primera etapa: Cangas-Cotobade, 50 Km.

Tour
El día 27 es el elegido para emprender la marcha. Aparece un problema de última hora, la bicicleta elegida por mí (Tonaro Enduro 2.11) tiene un desajuste: se queda frenada la rueda delantera. Nada que no tenga solución. Hablamos con la tienda de alquiler y nos dice que mejor me cambian la bici y me la entregan preparada para el viaje una igual a la de Lara: la BH emotion city 700.
Cada una va equipada con un transportín en el que llevamos el cargador de la batería y cosas nuestras. Algo muy práctico ya que nuestra idea es llevar lo imprescindible, llevar la mínima carga y así nos será más sencillo. Esta idea está muy relacionada con nuestro reciente traslado de piso, dos en dos meses, y el consecuente aprendizaje de lo que cuesta cargarse de cosas materiales.

La bici BH lleva una batería con más capacidad, por lo que ganamos en autonomía, algo que viene muy bien cuando eres novato. Además las ruedas son más grandes y el diseño de los puños para el agarre muy cómodos. Yo era reticente en un principio por prejuicios estúpidos pero una vez montado en la bici sentí que la posición era muy cómoda y con un mayor ángulo de visión para visualizar por dónde íbamos.
El día es bueno, la temperatura agradable. Voy en el barco a Vigo y recojo la bici para volver a Cangas e iniciar la marcha. Alguno de los trabajadores de la naviera se interesa y me pregunta por la bicicleta, le llama la atención y su última pregunta es sobre el precio. No le parece cara.

Lara sale desde Liméns (Cangas), yo bajo del barco e inicio el trayecto para encontrarnos en Bueu a 7 Km. Empiezo a pedalear desde la estación marítima, lo primero es subir. Un tramo urbano que me tomo con mucha calma. Hay semáforos y tráfico, una combinación que invita a la prudencia. Intento combinar la asistencia eléctrica con el pedaleo libre. Al principio cuesta un poco porque no domino el sistema, pero solo es cuestión de tiempo. Hasta ahora el trayecto por el que voy siempre lo había realizado en coche y la percepción cambia mucho. Siento que la cuesta tiene su inclinación y una longitud considerable. Se hace más difícil por momentos debido al viento. Voy experimentando los tres niveles de asistencia pero me quedo con el bajo y el medio.
En este momento no era consciente pero ahora, echando la vista atrás, entiendo que conocer la bicicleta ayuda a optimizar el esfuerzo. Según se usen las marchas se gana en eficiencia energética para recorrer los kilómetros. Cuando voy subiendo por la Magdalena adelanto a un señor mayor que se retuerce en la bicicleta, me dan ganas de parar y explicarle lo bien que le iría una bicicleta con asistencia eléctrica pero Lara me espera.

Aprendizaje
Después de la subida una bajada pronunciada hasta Bueu. El viento sopla con fuerza, los coches pasan rápido y yo voy concentrado en las sensaciones. Es curioso pero siento mucho más que pienso, vivo el presente, no vago por el pasado o me dedico a vislumbrar el futuro.
En muy poco tiempo estoy en Bueu. Nos encontramos y nos contamos nuestras respectivas emociones. Todo es aprendizaje, experiencia en estado puro, “pues yo esto, pues yo lo otro”. Cada uno quiere hacer partícipe al otro hasta que decidimos que era momento de continuar. Este tramo, junto con el último quizás hayan sido los más intensos. Por razones distintas. El primero se caracteriza por la novedad, el segundo por llegar al final.
Lara me cuenta que llegó bastante forzada, que le había costado más de lo que esperaba. Pienso que quizás no haya cogido bien el ritmo y le sugiero que me siga. Si voy rápido sólo tiene que avisarme. Ni yo ni Lara somos expertos pero yo tengo kilómetros en las piernas tanto de correr como de bici, ella nunca pasó de 7-8 kilómetros en una bicicleta y en llano, ¿estaremos un poco locos?.



Vamos camino de Marín, hay tráfico pero las vista del mar a mano izquierda y la temperatura agradable son muy estimulantes. Hago pruebas, con asistencia eléctrica, sin ella y aparece algún problema, en dos ocasiones se sale la cadena del motor por lo que tenemos que parar. Al principio no sabemos qué sucede pero cuando nos damos cuenta lo solucionamos sin dificultad. Curiosamente me pasa a mí pero no a ella. Es posible que sea por mis continuos cambios intentando usar lo mínimo el motor. Lara va con la asistencia mínima permanente y se le ve muy relajada. Confirmamos que ahora sigue un ritmo y eso hace más llevadera la marcha, tan llevadera que va silbando y tocando el timbre cuando pasamos por alguna gasolinera. Se dibuja una sonrisa en su cara y eso me alegra muchísimo, está disfrutando y yo también. Los dos en bicicleta, ninguno tiene que esperar por el otro, los dos sentimos y adaptamos la máquina a las circunstancias. Esto de la bici eléctrica tiene muy buena pinta, ¡pienso!.

Nuestros primeros 20 kilómetros nos llevan a Marín, paramos en un supermercado y disfrutamos de la facilidad para aparcar. Compramos frutos secos y bebida para reponer fuerzas y comentar nuestras sensaciones. La gente se queda mirando las bicis, alguno nos pregunta y las caras son de sorpresa: ¿son bicis, son motos?.
Decidimos continuar hasta Pontevedra que se encuentra a 8 kilómetros más o menos y vamos por carreteras secundarias para evitar el tráfico. Una vez llegamos comprobamos lo cómodo que es circular en bici por esta ciudad. Muchas calles peatonales y aceras muy amplias.

En Pontevedra buscamos un lugar dónde comer algo fresco. Candamos las bicis y al rato descubrimos como una enorme moto aparcada a nuestro lado. Una estampa muy curiosa.
Ya comidos decidimos continuar sin prisa, y si nos apetece parar por el camino en algún parque o zona verde. Nos quedan 22 kilómetros aproximadamente hasta un lugar en el que ninguno de los dos hemos estado anteriormente.
Salimos por la carretera nacional 541. Nos dirigimos a un Ayuntamiento que no tiene núcleo urbano y que conocemos sólo por internet. Es uno de los más grandes de Galicia con 135,2 kilómetros cuadrados y se divide en dos zonas claramente diferenciadas: Tierras Altas con una altitud máxima de 900 metros y Tierras Bajas en la zona del Valle del río Lérez.

Los primeros kilómetros son de una continua subida con pequeños descansos y algún descenso puntual. La bicicleta se comporta muy bien, suave, estable y cómoda. Ya llevamos más de 30 kilómetros y es el primer día por lo que tengo miedo que Lara sienta el esfuerzo acumulado.
Vemos varios letreros que nos hacen dudar pero seguimos hacia adelante en una subida casi continuada por la carretera nacional. Pasan coches y camiones pero no tenemos problemas. Subimos ligeros, sudando porque es verano y hace calor pero no por el esfuerzo del pedaleo.
Inicialmente era más habitual seleccionar una asistencia media pero con el paso de los kilómetros y aprendiendo en marcha, empleo casi exclusivamente la asistencia baja y me sorprendo de lo fácil que es llevar la bici sin ayuda, en llano e incluso con un poco de pendiente. El truco está en superar la resistencia inicial debida a las ruedas grandes. En el momento que coges un poco de inercia es una delicia comprobar como avanza la bici sin necesidad de un gran esfuerzo.

¿Perdidos?
Llega un momento que debemos tomar una decisión, ¿seguimos adelante o paramos para preguntar?. Decidimos parar en un bar de carretera (Casa Manolo) que se encuentra en plena nacional 541 y allí aprovechamos para refrescarnos y recargar líquidos. Ya no queda demasiada batería y no sabemos cómo es el camino que nos queda, por ello solicitamos en el bar que nos permitan recargar las baterías. Estamos aproximadamente una hora, y después de preguntar por dónde ir, iniciamos la ruta de nuevo pero esta vez por una carretera secundaria. Aquí descubrimos que tendremos que subir una buena pendiente y un paisaje muy bello rodeado de silencia. Es un buen momento para comprobar el rendimiento de las bicicletas eléctricas.



Yo subo con la asistencia baja y Lara con la media. Ella va muy suelta y yo un poco más forzado pero la prueba de que la bici es todo un descubrimiento, es que puedo subir pedaleando y con una mano ocupada para utilizar GPS y sacar fotos. Por momentos necesito poner la asistencia media pero me encuentro muy sorprendido: estoy subiendo un puerto con una mano ocupada sin problemas y a buen ritmo. ¡Es fantástico! y Lara, sin haber subido en su vida un puerto, lo está haciendo con bastante fluidez.

Paramos alguna vez para contemplar las vistas y paneles informativos de la zona. Vamos muy bien pero tenemos un pequeño problema: la batería empieza a escasear. Señala uno y dos puntos respectivamente y como es la primera vez que las utilizamos, no sabemos hasta dónde nos pueden durar. Aparecen varias bifurcaciones y estamos un poco perdidos, el GPS nos ayuda pero no nos soluciona, entonces encontramos un pequeño bar donde preguntar y finalmente encontramos el camino que nos llevará al lugar de A Chan, Ayuntamiento de Cotobade. Justo antes de que se acabara la batería. Llegamos al límite pero llegamos y aprendimos un poco del funcionamiento eléctrico. Vamos acumulando experiencia, kilómetros, imágenes en la retina y muchas, muchas sensaciones.

En lugar en el que nos alojaremos nos encanta, las bicis nos fascinan. Nos sentimos vivos, un poco cansados pero no por el esfuerzo sino por la tensión de estar perdidos y que se podía hacer de noche. Una ducha relajante, una rica cena y un paseo para disfrutar del entorno, dieron paso a un plácido sueño.



El placer del esfuerzo
Por la mañana, con las baterías de las bicis recargadas, después de un gran y delicioso desayuno y preparar las mochilas, salimos hacia la siguiente parada: O Carballiño. Atrás dejamos 50 Km, nuestros primeros 50 kilómetros en bicicleta eléctrica.
Los primeros 6 Km son magníficas. Estamos relajados y vamos contemplando cada rincón de una zona preciosa. Nos dirigimos a un lugar espectacular: Cuspedriños, de camino contemplamos el mar a lo lejos entremezclado con Robles, Castaños y otros árboles autóctonos.
Desde Cuspedriños tenemos una larga bajada que Lara hace despacio porque tiene un poco de miedo. Las bicis se muestran fiables pero sino estás acostrumbrado impresiona bajar porque las ruedas grandes y el peso facilitan que se alcance una buena velocidad.

Después de bajar comienza la mayor subida de todas las etapas. Casi 20 Km con una pendiente continuada. Pasamos por pueblos dónde la gente se nos queda mirando. Hacemos alguna parada para beber y comentar cómo nos sentimos. Yo, como soy un poco masoquista, subo casi todo el tiempo con la asistencia baja pero Lara pone la intermedia y sube silbando y tocando el timbre para meterse conmigo.
Llegamos a Portela de Lamas para comer. Un restaurante solitario al lado de una gasolinera y muchos camiones, señal inequívoca de que se come bien. Acomodamos nuestros vehículos y ponemos las baterías a cargar para que podamos realizar el resto del trayecto sin problema. Nos lo tomamos con calma, no tenemos prisa. Por delante 24 Km, de los cuales 20 son de bajada. A mi me gusta bajar pero a Lara no porque se siente insegura. Los dos convenimos que nos vendrían muy bien unas gafas porque pueden llorar los ojos con el viento y varias veces entran mosquitos que nos obligan a parar.

Entramos en Carballiño, capital del pulpo. Nos encontramos descansados y muy contentos del día que llevamos. Es pronto y podemos dar un poseo por el pueblo para rematar la faena comiendo el mencionado cefalópodo en compañía de un vino del país. En el hotel nos preguntan por las bicis y mucha gente las mira como tratando de buscar detalles. Están sorprendidos, nunca habían visto nada igual.
Último día. Hoy es la etapa más corta, de hecho vamos a llegar de mañana. Cada día estamos
aproximadamente 3 horas pedaleando y será un poco menos. Nos quedan 37.000 metros para llegar al pueblo donde nací: Chantada.

El camino es muy plácido. Hace calor pero al ir en bici nos refrescamos con el aire. Buena parte del camino podemos hacerla sin asistencia, solo en momentos puntuales necesitamos una ayudita. Silencio, apenas hay coches. Vamos contemplando el verde de Galicia y cantando. Nos encontramos muy bien y yo ilusionado por hacer algo que llevaba años deseando: llegar a mi lugar de nacimiento en bicicleta..
Hacemos una breve pausa y vemos que apenas hemos gastado batería. La zona empieza a ser conocida, estamos entrando en territorio por el que yo había circulado cuando tenía menos de 18 años. Ya falta muy poco. Nos incorporamos a la nacional Lugo-Ourense en A Barrela. Nos quedan menos de 10.000 metros. Me empiezo a emocionar y Lara me dice que le cuesta seguirme porque aumenté mucho el ritmo. El final del trayecto es en bajada, primero la gasolinera y justo después la entrada del pueblo cruzando el puente. Tengo una extraña sensación, me siento raro, me emociono y me fundo en un abrazo con Lara. Lo hemos hecho, lo hemos vivido y sobre todos lo disfrutamos.

Esfuerzo recompensado
Cuando nos ven mis padres no se lo pueden creer, creen que estamos de broma. No sabían nada de nuestra aventura, poco a poco lo van asimilando y mi padre no puede reprimir un gesto de sorpresa y admiración mirando para Lara, su frase es: “la verdad es que tiene mérito”.
Apenas gastamos batería, las piernas bien, sin agujetas en los tres días. Comida y luego un baño en la piscina. Hay que empezar a pensar en el siguiente.
.. y posee gran cantidad de petroglifos y miradores pero las señalizaciones no son su punto fuerte

21/10/2011
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